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  • Tiempo de Gloria

¿QUÉ ES ESTO?


"Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y a la mañana descendió rocío en derredor del real. Y como el rocío cesó de descender, he aquí sobre la haz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra. Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer"

Éxodo 16.13-15

Esta fue la pregunta que hicieron los israelitas en el desierto cuando vieron descender la provisión con que Dios les sustentaría por cuarenta años hasta entrar a la tierra prometida. Al ver la cosa menuda que cubrió el campo, no sabían qué era. Moisés les dio la explicación.

Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Henchirás un gomer de él para que se guarde para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto

Éxodo 16.32

Dios mismo ordenó a Moisés guardar de esta provisión en una urna de oro para testimonio a las generaciones que habrían de venir. Podemos estar seguros que no sólo fue testimonio para los hijos de Israel, sino que para los que somos hijos del Nuevo Pacto en la sangre de Cristo, también es una promesa, tal como la vemos en Apocalipsis 2.17: Al que venciere le daré a comer del maná escondido. Con esto en mente podemos ver dos detalles: hay una provisión general, para todos, y otra provisión especial, para la iglesia vencedora.


PRINCIPIOS VISTOS EN EL MANÁ EN RELACION CON JUAN 17


1. Descendía del cielo antes que amaneciese. Éxodo 16.13 dice: [...] y a la mañana descendió rocío en derredor del real. Esto nos habla de un principio muy sencillo pero elemental: tener LA VISIÓN del origen celestial de la palabra de Dios. Ella la provisión de gracia para cada día del creyente. Que fuera dado el maná antes del amanecer nos refiere a tener expectación de lo que Dios dará para este día. En relación a Cristo, Él mismo dijo: “Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo”. Y también dijo: “Vosotros escudriñáis las escrituras porque ellas dan testimonio de mí”. En Juan 17.8 Cristo dijo: Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. En resumen: las escrituras que leemos deben de darnos una visión del Cristo del cielo que está anunciado en ellas.


2. Era de color blanco, de acuerdo a Éxodo 16.31. Ello es una clara referencia al TESTIMONIO de la palabra: es de pureza y santidad. El ser humano es lo que come, y al alimentarse de la palabra ella produce el efecto de limpieza. En Juan 17.13-17 Jesús dice: Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad. La palabra nos limpia de las maneras del mundo.


3. Era menudo, según Éxodo 16.14. En Juan 17.18 leemos: Como tú me enviaste al mundo, también los he enviado al mundo. Esto nos habla de que la palabra produce humildad y mansedumbre. Al ser el maná una cosa menuda, podía ser llevada por el viento a donde éste quisiera: la palabra produce en quien se deja afectar por ella, el deseo de ser guiado por los CAMINOS o MANERAS que en ella hay, esto es, de humildad. En Mateo 11 Jesús dijo: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. La lectura de las escrituras es para aprender a ser como el Maestro antes que para incrementar el conocimiento sobre Él. “Como Tú me enviaste al mundo”: Cristo primero fue enviado porque había humildad en Su corazón para obedecer a la autoridad divina, y después nos envía a nosotros esperando nuestra obediencia y sometimiento a Su autoridad.


4. Tenía sabor a miel, de acuerdo a Éxodo 16.31. Reiteradamente la Biblia referencia a las escrituras comparándolas con la miel por las cualidades de ésta: es dulce, es energética, con pocaposibilidad de contaminarse, etc. En Juan 17.13-14 leemos: [...] y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. El MENSAJE de la palabra, aunque ésta sea rechazada por quienes la escuchan, produce consolación y gozo para quien la da. El cristiano es el único ser en este mundo que puede experimentar gozo en medio de su tribulación pues éste no depende de las circunstancias sino de la consolación que dan las escrituras a cada vida en lo personal.


5. Era redondo, según Éxodo 16.14. Esto nos habla del MINISTERIO eterno de la palabra, pues la circunferencia es la figura que representa perfección en sí misma. En Juan 17.5 leemos a Jesús diciendo: Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese. Cristo salió de la gloría y en este momento volvía a ella. El plan de Dios para nosotros es cíclico: ninguna prueba es para siempre; tras la tormenta viene un cielo despejado, lo que no significa que no volverá a llover jamás. También hay eventos de Dios para nosotros que son cíclicos, y que están escritos en la palabra de Dios para nuestra enseñanza.


6. Era como semilla de culantro, de acuerdo a Éxodo 16.31. Es una referencia al sabor y al olor de Su vida en nosotros toda vez que hemos ingerido la palabra. En Juan 17.6-7 Jesús dijo: He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de ti. Una vez leída la palabra y hacerla parte nuestra, se manifiesta la VIDA y el aroma que hay en ella. Con esto concuerda el pasaje en el que Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Hacer de las escrituras que sean parte nuestra hará que haya unidad de vida entre ellas y nosotros, y seremos un canal para que las gentes conozcan al Dios que está en nosotros.


7. Fue guardado parte del maná en una urna de oro en el Arca del Pacto, según se lee en Éxodo 16.33. Esta porción del maná era especial, pues estaba reservado para las generaciones postreras como testimonio en una urna de oro dentro del Arca que estaba situada en el Lugar Santísimo, donde Dios mismo habitaba y se revelaba a Moisés. Juan 17.20-22 menciona: Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa. Esto significa que en la oración de Juan 17, Cristo ya había orado por usted y por mí, incluso antes que naciésemos. Hay una Gloria en la palabra de Dios que está en Su VOLUNTAD compartir con nosotros. La gloria original que perdió el hombre en el jardín del Edén, es recuperada con creces por Cristo al haber muerto y resucitado de los muertos, pues no sólo nos restauró a la posición original del primer Adam, sino que nos ha dado la gloria de ser Sus hijos y la posibilidad de ser parte de la Esposa Gloriosa.


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  • Ser una Habitación para Dios (Efesios 2:19-22)

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  • Ser la Fuente de propagación del Evangelio de Cristo, con señales y milagros

      (Hechos 1:8, 8:4-8)

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