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  • Tiempo de Gloria

7 Beneficios de leer la Palabra de Dios


1. Nos da fortaleza espiritual.

Nadie quiere ser raquítico, ni física ni espiritualmente. Los “jóvenes” de I Juan 2:14 ya no eran “hijitos”, sino personas “fuertes”; la Palabra de Dios permanecía en ellos y habían vencido al maligno. Esto significa que se habían alimentado con la Palabra de Dios hasta fortalecerse suficientemente en la fe como para que no fueran constantemente derrotados por el pecado y la tentación. No hay más que una forma de adquirir fortaleza espiritual; y esta forma es leyendo y estudiando la Palabra de Dios. Se requiere de una fortaleza espiritual que se obtiene solamente estudiando la Palabra de Dios. I P. 2:2.

2. Nos da seguridad en cuanto a la salvación.

Lo primero acerca de lo cual debe estar absolutamente seguro el creyente recién convertido es, justamente, de que es creyente. La salvación es tan maravillosa, un verdadero regalo de Dios, que parece algo demasiado bueno para ser cierto. La Biblia se escribió con este fin precisamente. He aquí las palabras de I Juan 5:13 “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna”. El creyente que tiene la seguridad inconmovible de que es hijo de Dios, y de que Dios es su Padre celestial, posee la base de una sólida vida emocional.

3. Nos da confianza y poder en la oración.

I Juan 5:14,15 enseña que podemos orar con confianza, sabiendo que Él nos oye. En Juan 15:7 nuestro Señor prometió: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho”.

Esto significa que el estudio de la Biblia nos da poder en la oración, porque en la medida en que estudiamos su Palabra llegamos a conocer su voluntad y, como consecuencia, aprendemos a orar.

4. Nos da gozo.

Una de las bendiciones de la vida cristiana es el gozo; pero con frecuencia los problemas de la vida lo ahogan. Nuestro Señor dijo: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”. Jn. 15:11. También en el Salmo 119: 162, hallamos este concepto.

5. Nos proporciona paz.

Una de las pruebas sobrenaturales de la vida cristiana lo constituye la paz interior cuando las circunstancias adversas de la vida producirían ordinariamente preocupación y angustia. El Señor JesuCristo dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Jn. 16:33. Lo que hace que esta afirmación revista particular interés es el hecho de que nuestro Señor dio este mensaje a sus discípulos poco antes del tumulto que culminó con su crucifixión. Cuando se avecinaba esta crisis para sus discípulos, el Señor quería que sus palabras les infundieran paz. La paz inunda nuestro corazón cuando la mente está llena de las promesas, los principios divinos, las muestras de la fidelidad de Dios, como nos lo enseña en su Palabra. En el Salmo 119: 165, encontramos esta bendición.

6. Nos orienta en las decisiones de la vida.

La vida está repleta de decisiones. Decisiones grandes y pequeñas, y muchas otras entre los dos extremos. Para el cristiano que conoce perfectamente los principios establecidos por Dios el problema de tomar decisiones se simplifica. Esto es lo que quiere decir la Escritura cuando dice: “Lámpara es a mi pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino”. Sal. 119:105. Los principios divinos sirven como guía para arribar a las decisiones.

7. Nos garantiza el éxito.

Todo el mundo quiere tener éxito. Esto no significa que todos aspiramos a ser ricos o famosos; ambas cosas se pueden conseguir sin tener mayor éxito. Josué 1:8 nos dice que: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. La meditación diaria sobre la Palabra de Dios produce el éxito que todos buscan: “todo te saldrá bien”.


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MISIÓN

 

  • Ser una Habitación para Dios (Efesios 2:19-22)

  • Ser portadores de Revelación Divina y darla a conocer (Efesios 3:5-11)

  • Ser la Fuente de propagación del Evangelio de Cristo, con señales y milagros

      (Hechos 1:8, 8:4-8)

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